NUESTRO PROPOSITO 

 

Todos los seres humanos necesitan una razón para vivir. Sus propósitos pueden ser tan variados como ser una persona feliz, poseer fama, riqueza o tener una buena familia, etc. Sin embargo, sólo un propósito tiene consecuencias que trascienden nuestras cortas vidas físicas en este mundo (el propósito de Dios): Dios nos creó para que tuviésemos una relación de amor incondicional con Él, por toda la eternidad. Nuestro propósito es amarlo y darle gloria.

 

Todo lo que hacemos proviene del gran mandamiento que Dios dio a la humanidad, que lo amemos con todo nuestro ser. El cumplir con esta dirección es lo que nos da la habilidad para realizar nuestro pleno potencial como seres humanos e hijos de Dios. Jesús dijo claramente, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Juan 14:15, y “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” Juan 8:31.

 

También dijo, Jesús en Juan 13:34, “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

 

Por Tanto: No podemos decir que amamos a Dios si no amamos a nuestro prójimo.

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