REFLEXIONES

¡GRITA!

“…TODO EL PUEBLO GRITARÁ CON FUERZA, Y EL MURO DE LA CIUDAD CAERÁ…” (Josué 6:5)

 

¿Estás luchando una batalla que temes no vas a poder ganar? ¿De quién dependes: de Dios o de ti mismo? Cuando el pueblo de Israel se enfrentó a los ejércitos unidos de Amón, de Moab y del pueblo de los montes de Seir, Dios le dijo: “…No es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15). ¡Y Dios jamás ha perdido ninguna guerra! Él dijo a Josué: “Mira, yo he entregado en tus manos a Jericó…” (Josué 6:2). Fíjate que no dijo: “Voy a entregar” o “tal vez entregue”; no, dijo: “Yo he entregado en tus manos a Jericó.” Israel ya tenía la victoria; ahora sólo tenía que pasar por ella. La cuestión entonces era cómo habrían de hacerlo, a lo que Dios también dio su respuesta: ¡Gritar! “…Tan pronto oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará con fuerza, y el muro de la ciudad caerá. Entonces la asaltará el pueblo, cada uno derecho hacia adelante” (Josué 6:5). Ahora bien, nadie en su sano juicio esperaría que un grito, por muy fuerte que sea, haga derribar las murallas de una gran ciudad. Pero ese grito no era cualquier cosa, era un grito de fe basado en la promesa de Dios. Aunque la victoria parecía imposible, cuando los israelitas gritaron, Dios respondió haciendo caer las murallas y abriendo las puertas a la Tierra Prometida. Cuando estás buscando que se abra una puerta y lo único que ves es un muro de ladrillo, lo último que se te ocurre es gritar “victoria” ahí mismo, ¿verdad? Pero eso es justamente lo que debes hacer, sean cual sean las circunstancias, porque: 1) el grito de alabanza conduce a la victoria; 2) compromete tu fe; 3) confunde al enemigo y le roba sus dos armas más poderosas: la duda y el desánimo. Laobediencia, incluso cuando no entiendes lo que está pasando, siempre da resultados positivos. Por lo tanto, ¡grita, porque tuya es la victoria!

Por Bob y Debbie Gass, con la colaboración de Ruth Gass Halliday

 

¿CUAL ES TU SUEÑO? PRIMERA PARTE

 

"DESPUÉS TUVO OTRO SUEÑO." (Génesis 37:9)

 

En asuntos de sueños, José nos enseña dos principios importantes: 1) Mantén vivo tu sueño. Se cuenta que una pareja a quienes les encantaban las setas compraron varios kilos de las mismas a un vendedor ambulante. Con ellas hicieron tortilla de setas, ensalada de setas, sopa de setas y hasta un postre de setas. Su gato se comió las que no usaron. Poco después la mujer fue a la cocina y encontró a su gata tirada en el suelo, jadeando. Inmediatamente llamó al veterinario quien les informó que probablemente habían ingerido alguna seta venenosa y que era mejor que ellos mismos fueran enseguida al hospital. Así lo hicieron y allí les hicieron un lavado de estómago. Cuando la pareja volvió a casa, esperaban encontrar a su gata muerta, tirada en el suelo. Pero en vez de eso, el animal estaba en una esquina con una camada de gatitos recién nacidos. ¡Lo que pensaron eran dolores de muerte, no eran más que dolores de parto! Cuando parezca que tu sueño esté a punto de extinguirse, sigue creyendo en Dios; estás mucho más cerca de dar a luz que antes. 2) Vuelve a soñar, pero cosas mayores. José tuvo un segundo sueño, todavía mejor: ".Soñé que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban hacia mí" (Génesis 37:9). Si has abandonado tu sueño por culpa del desánimo, levántate y vuelve a resucitarlo. Si ya se ha cumplido, pide que Dios te dé otro mayor. Y no digas: 'El cometido es demasiado difícil para mí' Para Dios no es demasiado grande, nunca tendrás un sueño mayor que Él. En su palabra, Él plantea una pregunta retórica: "¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios?..." (Génesis 18:14). Tal vez mueras con algunos sueños sin cumplir, o cumplidos sólo en parte, o tal vez alguien más los concluya; no obstante, tienes que buscar a Dios ¡y volver a soñar!

 

Por Bob y Debbie Gass, 

con la colaboración de Ruth Gass Halliday 

¿CUAL ES TU SUEÑO? SEGUNDA PARTE

 

"EL COPERO Y EL PANADERO DEL REY. TUVIERON UN SUEÑO." (Génesis 40:5)

 

Cuando tienes un sueño: 1) Tienes que cultivar la compañía de otros soñadores. Al interpretar los sueños del copero y el panadero, José fue presentado a Faraón, quien también tuvo un sueño, el cual cambiaría la vida de José. Entabla amistad con personas que sueñan, que puedan alentar tu fe y ayudarte a que te conviertas en la persona que Dios quiere. "El hierro con hierro se afila, y el hombre con el rostro de su amigo" (Proverbios 17:27). 2) Debes ser olvidadizo y fructífero. Tu disposición a perdonar y olvidar te libera del pasado; tu disposición a emprender cosas nuevas te abre la puerta del futuro. ".Olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante" (Filipenses 3:13 NVI). "Olvidar" y "alcanzar" deben hacerse en ese orden: primero te olvidas, luego alcanzas. Si no superas algo, eso mismo te dominará. Eso que no quieres olvidar te hundirá y encadenará por vida. 'Ya he tratado de olvidar pero no puedo', dices. ¡Dios te va a ayudar! José llamó a su primer hijo Manasés, porque "Dios me hizo olvidar todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre" y al segundo le dio el nombre de Efraín: ".Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción" (Génesis 41:51-52). Mira bien las palabras "Dios me hizo". Dios puede ayudarte a olvidar el pasado y avanzar. '¿Quiere decir que ya nunca más recordaré lo que pasó?' No, eso es amnesia. Significa que no vas a querer recordarlo y que Dios te dará la capacidad de enfocarlo de otra manera, aprender las lecciones oportunas y pro sperar gracias a lo que has aprendido.

 

Por Bob y Debbie Gass, 

con la colaboración de Ruth Gass Halliday 

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